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Tus clientes le preguntan primero a ChatGPT. ¿Y ahora?

Antes de pagarle a un experto, el primer consejo de un familiar fue "pregúntale a ChatGPT". Qué cambia eso para cualquier negocio que vende conocimiento, y algunas formas de pensarlo.

Por Riendas · · 2 min de lectura

Ilustración: un celular donde un asistente de IA responde con tres negocios y recomienda uno.

Hace poco, uno de nosotros recibió un presupuesto de un asesor. Un plan, unos honorarios, unas semanas de trabajo.

Antes de decidir, un familiar, una de las personas menos tecnológicas que conocemos, dijo: "Pregúntale a ChatGPT qué otras opciones tienes".

Nosotros mismos usamos estas herramientas para ese tipo de preguntas, así que esto no es una queja. Pero nos quedó dando vueltas, porque le está pasando a cualquier negocio que vende conocimiento. También al nuestro.

El cliente llega con una segunda opinión

Cuando alguien llega a hablar contigo, probablemente ya le preguntó a una IA. Ya tiene una respuesta. A veces es buena. A veces es genérica, está desactualizada o no aplica a su situación. Pero fue inmediata, y fue gratis.

Entonces la comparación ya no es solo contra la competencia. También es contra "quizás esto lo puedo hacer yo".

Y aun así, nadie puede hacer todo solo

Hay otra cara. Es tentador creer que con el prompt correcto podemos con todo: los impuestos, los contratos, nuestro propio software. La mayoría de la gente en realidad no quiere. Tiene un negocio que manejar y una vida fuera de él.

El equilibrio está en algún punto del medio, y todavía estamos descubriendo dónde.

Algunas cosas que vale la pena probar

  • Pregunta qué le dijo la IA. "¿Qué te dijo ChatGPT?" es una buena primera pregunta. Es honesta, y te dice dónde está su cabeza.
  • Ten claro qué aportas. La información hoy es gratis. El criterio sobre esta situación concreta, y hacerte cargo de él, no.
  • Muestra el razonamiento, no solo el precio. Cuando la gente ve qué partes son decisiones y cuáles son trámites, el precio se entiende mejor.
  • Haz que tu web responda las preguntas obvias. Tu próximo cliente ya hizo la tarea. Si tu web dice menos que el chatbot, puede irse antes de escribirte.

Ese último punto es el más fácil de revisar, y el que casi ninguna empresa mira.

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